La crisis que estamos viviendo provocada por la pandemia de COVID-19, ha sido un mazazo para muchas empresas a las que les ha alcanzado mientras se estaban reforzando después de la crisis de 2007. Ahora se encuentran sin ingresos, después de haber aumentado sus plantillas o adquirido nuevos equipos alentados por unas previsiones económicas de crecimiento que no se cumplirán hasta dentro de como mínimo un año. Por suerte, hay algunos ejemplos de organizaciones que han sabido reconvertirse para salir ha flote e incluso más fortalecidas de esta situación.

¿Qué son las empresas Resilientes?

Si seguimos una definición academicista, cuándo hablamos de resiliencia nos referimos a la capacidad de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas, pero desde la óptica de la psicología positiva debemos añadir algo más al concepto de resiliencia, ya que no sólo gracias a ella somos capaces de afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas, sino que también podemos salir fortalecidos de ellas.

Las empresas son organizaciones humanas, es decir, son entes formados por unidades distintas que actúan como uno sólo organismo y que por lo tanto, pueden adquirir objetivos y cualidades personales, como por ejemplo la resiliencia. Las crisis son cíclicas y nuestras empresas deberán enfrentarse a ellas de una manera eficiente a lo largo de su vida y por ello deberán aprender de esos momentos duros y salir todavía más fuertes.

Ejemplos de empresas Resilientes en la época del COVID-19

Por suerte hay empresas que han sabido adaptarse a esta crisis y dando un giro de 180 grados, han modificado su producción para poder hacer frente a los retos que se avecinaban. No estamos hablando de grandes compañías que disponían de fondos cuasi ilimitados, sino de pequeñas empresas locales, que incluso en algunas casos, estaban pasando por malos momentos económicos.

Uno de estos ejemplos AgonSwim, la empresa que producía prendas de natación propiedad de tres ex-nadadores olímpicos españoles. El parón de las competiciones por todo el mundo y una temporada estival todavía en ciernes provocó un acusado descenso de pedidos para AgonSwim. Sin embargo, la producción de la compañía no se detuvo, sino que aumentó y tras ponerse en contacto con las autoridades sanitarias, los 16 trabajadores de la compañía han pasado a hacer batas y mascarillas sanitarias.

Otro ejemplo de resiliencia en la era del COVID-19 es el de Closca. Esta empresa siempre ha estado muy ligada a la innovación pues surge directamente de un semillero de empresas vinculado a la Universidad Politécnica de Valencia. El primer producto con el que se hicieron famosos, fue el casco plegable de bicicleta con el que aunaban el diseño, la seguridad y la practicidad y esos tres ejes siempre han sido su seña de identidad.

Desde hace un par de semanas, la empresa valenciana también ha puesto a la venta entre su catálogo de productos, una mascarilla de diseño moderno y reutilizable para aunar seguridad y moda durante la pandemia de COVID-19. La marca a pesar de seguir siendo local, vende a todo el mundo y es un icono del diseño minimista. Poco tienen que ver los cascos de bicicleta con las mascarillas, pero esta empresa supo ver su oportunidad en un mar revuelto.

En definitiva, las empresas resilientes son las que dominarán el mercado a la salida de la crisis de COVID-19 y para ello se necesita convertir a los jefes y mandos intermedios en líderes y crear una estructura empresarial fuerte que trabaje en la misma dirección. La formación es esencial para ello, pues requiere un proceso de cambio psicosocial en nuestras empresas con el fin de que sean flexibles y acepten los cambios de paradigma a los que nos enfrentamos.

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