Un 96% de los españoles sufre estrés laboral

La gran cantidad de cambios que ha sufrido el mercado laboral ha provocado la subida exponencial de los riesgos psicosociales y, en concreto, del conocido estrés laboral.

Según un informe de 2018 del Colegio Oficial de Psicólogos, 9 de cada 10 españoles han sentido estrés durante el último año, y 4 de cada 10 lo han hecho de manera frecuente o continuada, porcentaje que equivale a casi 12 millones y medio. En lo relacionado con el ámbito laboral, las causas más habituales del estrés  son la carga de trabajo (60.3%), la relación con sus jefes o compañeros (27.2%) y el miedo a no estar a la altura de las expectativas (25.1%) (Infocop, 2018).

¿Qué supone el estrés para la Organización?

Según la encuesta realizada a nivel europeo por la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo, el estrés:

  • Aumenta el absentismo y la rotación del personal
  • Reduce la productividad y el rendimiento

Y derivado de ello, el Centro Sainsbury de Salud Mental estima el coste del estrés en unos 1220€ al año por trabajador afectado. Además, estos indicadores económicos no están teniendo en cuenta otros factores como la reputación empresarial, la marca y las relaciones con la sociedad (clientes, proveedores, inversores…) (European Agency for Safety and Health at Work, 2014).

Como organización, ¿qué puedo hacer para hacer frente al estrés laboral?

Esta pregunta no tiene una respuesta sencilla por varias razones.

En primer lugar, el estrés es una respuesta individual que viene dada por la percepción de la persona de que no posee los recursos suficientes para hacer frente a una demanda del entorno. Las respuestas fisiológicas, psicológicas o conductuales que muestran los individuos sometidos a estrés no son más que un mecanismo de adaptación para hacer frente a dichas demandas del ambiente.

Por otro lado, el estrés no es siempre negativo, se distinguen dos tipos: el eustrés, o estrés positivo, y el distrés o estrés negativo. El primero es necesario para llegar al punto de «rendimiento óptimo» donde el trabajador siente que el trabajo supone un reto. En este punto la persona se desarrolla y crece profesionalmente, se siente energizada y absorta en las tareas y experimenta estados psicológicos positivos como la satisfacción o el engagement. De no haber nada de estrés implicaría que las habilidades del profesional superan los requerimientos del puesto y puede llevar al profesional al aburrimiento.

Cuando ya no podemos cambiar la situación, el desafío es cambiarnos a nosotros mismos (Viktor Frankl)

Según las investigaciones, lo que parece clave para reducir el estrés laboral no reside tanto en reducir las propias demandas laborales, sino en aumentar los recursos tanto profesionales como personales del trabajador. Según el modelo de Demandas-Recursos Laborales propuesto por Bakker y Demerouti, las demandas laborales, cuando se cuenta con los suficientes recursos (tanto laborales como personales), pueden llevar a experimentar estados psicológicos positivos como el engagement o compromiso laboral (Bakker y Demerouti, 2013).

¿Te interesa formarte en autogestión del estrés?

Esta formación consiste en una breve introducción a qué es el estrés laboral, cómo surge en las organizaciones, principales estresores…, para, posteriormente, pasar a trabajar las principales estrategias de afrontamiento efectivas de las que dispone el trabajador para hacer frente a la situación. Por último, se instruirá en diversas técnicas de relajación que se pueden realizar para reducir el estrés.